Auditamos y verificamos in situ que tu personal aplica correctamente las buenas prácticas de higiene y manipulación exigidas por la normativa sanitaria y tu sistema APPCC.
Las Buenas Prácticas de Manipulación (BPM) son el conjunto de comportamientos, procedimientos y hábitos que debe seguir todo el personal que maneja alimentos para evitar contaminaciones cruzadas y garantizar la seguridad alimentaria en cada turno de trabajo.
Son uno de los planes de prerrequisitos (PPR) más importantes del APPCC y, a la vez, el punto más observado en inspecciones sanitarias oficiales. Un solo error de manipulación puede invalidar todo tu sistema de autocontrol y derivar en sanciones.
En Quimicral verificamos el cumplimiento in situ con visitas programadas o sorpresa, revisión de procedimientos y formación correctiva puntual cuando detectamos desviaciones.
Una auditoría práctica que detecta problemas reales y te da soluciones concretas.
Visita programada o sorpresa para observar el trabajo real del equipo en sus condiciones habituales.
Lista de control adaptada a tu actividad y basada en la normativa aplicable y tu sistema APPCC.
Hallazgos documentados con evidencias fotográficas y priorización por nivel de riesgo.
Sesiones específicas cuando detectamos patrones de error repetidos o carencias formativas.
Acciones concretas con plazos, responsables y medibles para subsanar las desviaciones detectadas.
Segunda visita para comprobar que las correcciones se han implementado correctamente.
Un proceso riguroso, discreto y orientado a la mejora continua de tu equipo.
Acordamos qué zonas, procesos, turnos y puestos auditar según las prioridades y riesgos detectados en tu actividad.
Realizamos la auditoría in situ observando al personal durante su trabajo habitual, sin interferir en la operativa.
Registramos las desviaciones con fotografías y ejemplos concretos para que sean inequívocos.
Entregamos el informe con su plan de acción priorizando la gravedad de las no conformidades detectadas.
Revisamos la implantación de las correcciones y realizamos una nueva verificación si el caso lo requiere.
Trabajamos con las dos modalidades, según tu preferencia. La visita sorpresa detecta el comportamiento real del equipo sin preparación previa; la programada permite observar con toda la plantilla presente y equipos en pleno funcionamiento. Normalmente recomendamos combinar ambas a lo largo del año.
Higiene personal (uniformidad, lavado de manos, accesorios prohibidos, barbas y pelo), prácticas durante el trabajo (contaminación cruzada entre crudos y cocinados, control de temperaturas, limpieza de utensilios, cambios de guantes), cumplimiento de procedimientos escritos y correcta cumplimentación de registros.
La frecuencia ideal es quincenal o mensual. Con estos intervalos se pueden comprobar perfectamente las mejoras realizadas o el mantenimiento correcto de las buenas prácticas ejecutadas. No es recomendable realizar auditorías de seguimiento más allá de una frecuencia trimestral.
La auditoría APPCC revisa todo el sistema documental y operativo (manual, planes, registros, PPR, trazabilidad). La verificación de BPM se centra específicamente en la parte operativa del personal: cómo trabajan en el día a día y si aplican correctamente lo que dice el manual. Son complementarias.
Cuando la incidencia detectada así lo requiera. Como es evidente, no es posible compartir con el personal cada desviación identificada. Será el técnico auditor quien determine qué procesos son lo suficientemente relevantes como para comunicarlos y cuáles no. Este criterio, además, constituye una herramienta formativa de gran valor.
Te comunicamos inmediatamente el hallazgo (sin esperar al informe final) para que puedas actuar con urgencia. Te asesoramos sobre las acciones correctivas necesarias, la comunicación al equipo y, si es necesario, la notificación a las autoridades sanitarias.
Más de 25 años auditando empresas alimentarias. Te entregamos un informe completo para mejorar tu operativa, reducir riesgos y pasar inspecciones con tranquilidad.